Este vino nace del trabajo diario de la Familia Banno, de estar cerca de la viña todo el año, de madrugar en cosecha y brindar al final del día. Lo hacemos todo nosotros, desde la planta hasta esta botella, con paciencia, dedicación y mucho amor.
Está elaborado con uvas Malbec cosechadas a mano. Fermenta en piletas de concreto y luego realiza fermentación maloláctica, lo
que lo hace más suave y redondo. Después pasa 12 meses en barricas de roble francés, y 36 meses más en botella, esperando el momento justo para salir.
Es de color rojo violáceo intenso. Tiene aromas especiados, con notas de madera bien integradas. En boca es amplio, con taninos suaves y un final que se queda un buen rato. Recomendamos abrirlo con tiempo, dejar que respire, o decantarlo si se puede. Porque este vino, como las buenas charlas, se disfruta mejor cuando tiene espacio para mostrarse.
Ideal para compartir una buena comida, una charla entre amigos o ese momento tranquilo al final del día. Porque un vino así, hecho a mano, también es para disfrutarlo sin apuro.




